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Carleton College

Publication Date

Fall 2007

Program Name

Chile: Education and Social Change

Abstract

A través de la historia, los gobiernos nacionales han usado la institución de la educación formal como una herramienta para moldear y controlar los sentimientos y comportamiento del pueblo nacional. En algunas instancias, el estado ha negado acceso escolar a sus ciudadanos para crear un pueblo ignorante y manipulado con facilidad. En otros casos, los gobiernos han empleado educación popular para ganar el apoyo de las masas. Todavía, otros gobiernos han utilizado la educación para incluir algunos sectores de la sociedad, mientras se excluyen otros. En todos los casos, los gobiernos mundiales a través del tiempo, han usado la enseñanza de su historia nacional como un vehículo para crear, moldear, y difundir una identidad común entre el pueblo nacional. Tradicionalmente, la enseñanza de la historia nacional se ha enfocado en los éxitos, los logros, los eventos épicos, y las hazañas orgullosas del Estado. Ha enfatizado las victorias de guerras, las puntas finitas de cultura, los desarrollos científicos, y los ciudadanos importantes del país, para crear sentimientos de orgulloso nacional dentro del pueblo. Pero, ¿que pasa, como en los casos actuales de Argentina y Chile, cuando la historia mas reciente de un nación no es un periodo de éxito nacional, sino es una época de terrorismo y delitos desde las manos del estado? ¿Cuando no hay una sola interpretación de la historia, sino un mirada de creencias y opiniones sobre el pasado? ¿Cuándo las heridas del pueblo no están cerradas, sino que todavía están abiertas y crudas? Entonces, el estado se ve enfrentado con una nueva tarea, la de enseñar una historia con el propósito de cicatrizar y reconstruir un nación. Por un lado, esta historia tiene que tener una mirada hacia atrás – hay que conmemorar y deber respeto a las victimas de la represión. Pero, a la misma vez, hay que mirar hacia adelante para crear una democracia que es sostenible, una democracia en que se puede sobrevivir. Hay que establecer algunos conceptos, como la libertad y la justicia, como verdades inalienables. Hay que darle a los derechos humanos un lugar de privilegio dentro del aula y la sociedad. Hay que establecer una mentalidad colectiva que valore la libertad personal y la dignidad para eliminar la posibilidad de un regreso de las dictaduras. Hay que, en las profundas palabras de CONADEP, asegurar que las violaciones de derechos humanos “nunca más” ocurran. Sin embargo, hay un desafío profundo que es inherente dentro de este contexto. ¿Como se enseña este tipo de historia e imparten estos valores dentro de una sociedad que ha sufrido mucho por la acción del estado, pero todavía permanece divida políticamente y socialmente? ¿Cuando algunos ciudadanos creen que las acciones represivas del Estado fueron medios justificados para combatir el terrorismo, pero otros consideran el Estado como el terrorista? ¿Cuándo el tema de derechos humanos es un sagrado e inviolable concepto para algunos, pero para otros, es una herramienta estratégica para castigar oponentes políticos? Hoy en día los gobiernos nacionales de Argentina y Chile esta enfrentados con este mismo desafío. Algunas décadas después de dictaduras militares brutales, los gobiernos democráticos de Néstor Kirchner y Michelle Bachelet se enfrentan a la necesidad de formar la enseñanza nacional de un periodo importante de las historias de sus países respectivos, pero, ¿cómo? cuando el pasado todavía es tan controversial. Pero los gobiernos nacionales no son los únicos actores responsables para esta gran tarea. Por el contrario, el estado es solamente el nivel más alto en el reino de la educación pública. Además siendo los gobiernos municipales quienes, en los casos de Chile y Argentina, están directamente a cargo de las escuelas públicas. Después, son otros agentes sociales como las organizaciones de derechos humanos. Debajo de estos tres macro-niveles hay actores, hay los actores locales—los directores, los docentes, los padres, y los estudiantes—todos que tiene una influencia directa y profunda en las escuelas. Y finalmente, vienen los factores estructuras y cultural-sociales que juegan un rol indirecto, pero importante, en las formaciones de las realidades escolares. Hoy en día en Buenos Aires y Santiago, estos agentes sociales se relacionan fluidamente y dialécticamente en la formación activa de las exitosas enseñanzas de las historias recientes de sus respectivos países. Luchan para crear historias que miran atrás y recuerdan, pero mas importante, que miran adelante y construyen. Se esfuerzan en dar a los derechos humanos un lugar de privilegio dentro del aula y establecer la libertad, la democracia, y la justicia social como conceptos inviolables. En Buenos Aires, las acciones de estos actores han resultado en la creación de una educación que enfatiza la importancia de los derechos humanos dentro del aula y la ha implantado dentro de la mentalidad colectiva del pueblo argentino. Por una variedad de razones que este ensayo elaborará, este no ha sido el caso en Santiago. Todavía faltan las políticas de memoria y los derechos humanos en Chile, y por eso la democracia chilena no es una democracia completa.

 

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